El horror nazi: El campo de concentración de Sachsenhausen

Historia, Segunda Guerra Mundial

Mapa del campo de concentración de Sachsenhausen. Imagen procedente de internet.

Construido por los nazis en 1936 en Brandeburgo, este campo fue tomado como modelo para todos los demás por su disposición arquitectónica. Preparado para prisioneros de guerra, homosexuales, presos políticos, testigos de Jehová, judíos y gitanos que fueron asesinados dentro del campo de concentración. Una de las páginas más negras de la historia de la segunda guerra mundial, a lo largo de este artículo conoceremos cómo funcionaba este “campo de trabajo”, hasta donde llegaba la maldad de los guardias y el uso que se le dio más tarde en la ocupación soviética. Sígueme por este recorrido, veamos cómo era la vida de un preso de Sachsenhausen.

1. EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN:

Frase "el trabajo os hará libres" a la entrada de Sachsenhausen. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa.

Este campo fue tomado como referencia para campos posteriores, en principio su planta era triangular, de tal forma que con una torreta en cada esquina y pocos guardias se podía vigilar una gran extensión. La entrada al campo, a mitad de la base de este triángulo, está formada por una verja y una puerta de hierro donde se puede leer la frase “Arbeit macht frei” que traducido es “El trabajo os hará libres”.

Esta frase no es casualidad, puesto que la imagen que se quería vender a los otros países es que este campo no era nada más que un inofensivo campo de reeducación, donde se preocupaban por sus presos y simplemente se adaptaba a aquellos inadaptados sociales. Para ello algunas armas o instrumentos que se usaban en el campo eran desmontables, las ametralladoras de las puertas y torres se desmontaban cuando venía alguna visita, igualmente con el potro de castigo o los instrumentos para ejecución pública. Durante algún tiempo parece ser que consiguieron dar esta imagen.

Cartel de la zona de seguridad frente a las alambradas. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Siguiendo con el campo, el complejo triangular contaba con barracones para los presos, una enfermería (lugar además de experimentación), celdas de castigo, prisión de la Gestapo y un enorme patio semicircular en el que se formaba para el recuento, se daban escarmientos públicos e incluso tenían lugar algunas ejecuciones. El complejo estaba bordeado por una alambrada baja electrificada, otra alambrada más alta, tras ella un estrecho pasillo con perros y guardias de la SS pasando cada cierto tiempo y finalmente un muro alto con una pequeña alambrada electrificada encima de él. Antes de la alambrada se extendía un perímetro de seguridad de varios metros con carteles que avisaba que cualquiera que pusiera un pie en ellos recibiría disparos sin contemplaciones. Así, este complejo se erigía totalmente infranqueable. Este complejo triangular tuvo ampliaciones, como los barracones para judíos.

Fuera de él y justo frente a la entrada, los cuarteles de la Gestapo, la zona administrativa y la garita para los soldados que allí se encontraban. En paralelo a otro lado del campo fábricas de calzado y armamento. Separado de estas por muros para evitar su visibilidad la zona de ejecuciones, cámara de gas y crematorios.

A las afueras del complejo y para dar sensación de que era un centro de reeducación urbanizaciones con bonitas casas para miembros de las SS y Gestapo. Parques e incluso un zoológico.

2. LOS PRESOS DE SACHSENHAUSEN:

Uniforme e identificación de un prisionero. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los presos llegaban desde la cercana estación de tren de Oranienburg, a su entrada al campo se les despojaba de todas sus pertenencias, se les duchaba con agua fría, se les afeitaba todo vello corporal y se les daba su nuevo uniforme (el famoso pijama de rayas), se les proporcionaba un número que pasaba a ser su única identificación. Nunca más debían usar su nombre, sino referirse a ellos mismos con el número. Y se les etiquetaba según el motivo por el que estaban en el campo y su lugar de procedencia. El sistema de marcaje de los prisioneros consistía en un triángulo invertido, de diferente color. Los presos judíos eran los únicos que podían acumular dos triángulos a modo de estrella de David. Además aquel que hubiera sido apresado por otros “delitos” pero además fuera judío podía ser marcado con una estrella de David  . Este método llevó a una verdadera jerarquía dentro de los centros, según esta etiqueta eran vistos de una forma u otra. Veamos estos diferentes marcajes:

  • Amarillo para judíos. Presos despreciados no sólo por los vigilantes sino también por el resto de presos.
  • Rojo para prisioneros políticos. Comunistas en su mayoría, eran muy respetados por otros internos.
  • Verde para criminales comunes. Ladrones, asesinos, todo tipo de criminales. Eran mayormente utilizados como “Kapos” dentro de cada barracón, se les daba más comida y un mejor trato a cambio de mantener a raya a otros internos e informar a los vigilantes.
  • Azul para emigrantes y prisioneros de guerra de otros países.
  • Púrpura para testigos de Jehová, Estudiantes de la Biblia o Los Estudiantes libres de la Biblia, Jesuitas. Presos religiosos y pacifistas. Eran muy apreciados como sirvientes por su buena conducta
  • Rosa para hombres homosexuales. Los presos más despreciados del campo, por debajo incluso de los asociales.
  • Negro ▼ para mujeres asociales, mujeres homosexuales, prostitutas, vagos, maleantes, sin techo, inadaptados, enfermos mentales, gitanos, algunos anarquistas, alcohólicos y adictos a drogas. Los asociales eran aún más despreciados que los judíos.
  • Marrón utilizado para los gitanos cuando comenzó a haber mayor número de estos presos.

Excepcionalmente había unos marcajes especiales para determinado tipo de “delitos”:

  • Las mujeres acusadas de «relaciones interraciales» eran marcadas con un triángulo invertido amarillo () sobre otro negro (▲).
  • Los hombres acusados de «relaciones interraciales» eran marcados con un reborde triangular invertido negro (∇) sobre un triángulo amarillo ().
  • Aquellos que tenían una barra sobre su triángulo del mismo color eran reincidentes.
  • Un punto negro indicaba que pertenecían a los barracones de castigo y un punto rojo indicaba que se creía podía haber riesgo de fuga.

Había muchas combinaciones entre los triángulos. Además de esto algunos presos debían coser en el centro de su triángulo una letra que indicara el país de procedencia. Los presos españoles por ejemplo tenían que llevar una S o una SP.

3. LOS BARRACONES:

Letrinas y zona de aseo de los barracones. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los presos estaban realmente hacinados en estos lugares, las literas de tamaño muy reducido y tres plantas tenían que albergar a muchísimas personas. Las zonas de aseo eran realmente mínimas y muchas enfermedades se propagaban debido a la falta de higiene de los presos y la poca agua disponible para lavarse. De hecho los vigilantes procuraban no acercarse a los presos.

El Kapo tenía su propia zona dentro del barracón y tenía acceso al reparto de medicina y comida. Vivía en unas condiciones menos duras que los demás presos.

4. LAS CELDAS DE AISLAMIENTO Y CASTIGO:

Celda de aislamiento. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los presos aislados vivían en celdas muy reducidas durante bastante tiempo, sin luz y con una pequeñísima ventana. Justo al lado de las ventanas algunos postes y hierros para someter a los presos a “la garrucha” durante horas (ser suspendidos de sus muñecas atadas a la espalda). Este doloroso castigo hacía gritar a los presos y estos mismos gritos eran oídos por los confinados en celdas de castigo. Haciendo que el miedo se apoderara de ellos.

Otro castigo era sacar de forma abrupta a presos que llevaban mucho tiempo (meses) en las celdas a oscuras y hacerlos mirar al sol, lo que los dejaba ciegos.

5. EXPERIMENTOS MILITARES Y MÉDICOS

Letrinas y zona de aseo de los barracones. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

En el campo existían superficies con diversos tipos de piedras pequeñas adaptadas para probar calzados militares, se tenía a presos marchando durante horas en estas superficies para examinar el desgaste de las botas y si sería un calzado adecuado.

Entre los experimentos médicos en Sachsenhausen se probaron tratamientos experimentales para curar enfermedades infecciosas. Se inoculaba la enfermedad en diferentes presos (niños pequeños hasta 5 años en su mayoría) y luego se les inyectaba diversos tratamientos experimentales. Algunas de estas enfermedades son: tifus, malaria, tuberculosis, fiebre amarilla y hepatitis infecciosa.

6. LOS RECUENTOS

Puerta principal del campo. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los recuentos se hacían por la mañana y por la tarde. Los kapos hacían el primer recuento para enviar a los prisioneros a sus zonas de trabajo.

El recuento de la tarde solía alargarse hasta que todos los prisioneros de todos los comandos hubieran regresado de sus trabajos. Dependiendo de la cantidad de prisioneros que hubiera en el campo podía rondar la hora de duración. En caso de complicaciones (intento de fuga) el recuento podía alargarse. Después del recuento de la tarde se distribuía la cena.

Permanecer en formación era además un castigo, a veces se hacía formar a los presos y aguantar durante horas. Se conoce que cuando el campo alcanzó un gran número de presos se les hizo formar en invierno como forma de diezmarlos hasta que muchos cayeron de frío y hambre.

7. INTENTOS DE FUGA

Alambrada del campo vista desde el pasillo para los guardias. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los intentos de fuga eran castigados con la horca, se colocaba en el centro del patio de recuento y era desmontable (para que las visitas extranjeras no la vieran). Se obligaba a los prisioneros a mirar para que supieran lo que les esperaba si lo intentaban.

Sólo se conoce una persona que consiguió fugarse con ayuda de un vigilante del centro.

8. LOS PELOTONES DE FUSILAMIENTO Y LAS CÁMARAS DE GAS:

Explanada de fusilamiento y fotos de alguna de las víctimas. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los fusilamientos se realizaban en un túnel forrado de troncos para amortiguar el sonido, debido a la cercanía de esta zona con el campo se ponía música mientras se realizaban. En principio Sachsenhausen no disponía de crematorio, por lo que los prisioneros se trasladaban en camiones a la ciudad para poder ser cremados, una de estas veces el carro donde iban los cadáveres se destapó, causando gran revuelo, por lo que se instalaron hornos crematorios cerca de las cámaras de gas.

Los prisioneros que eran llevados a las cámaras de gas tampoco sabían realmente a donde iban. Los guardias fingiendo preocuparse por los presos de vez en cuando preguntaban en los barracones si podían realizar bien el trabajo o era demasiado para ellos, se les ofrecía

Hornos crematorios. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

trasladarlos a otro campo con trabajos menos duros, los que caían en la trampa eran sacados del campo por la puerta principal y se les llevaba por fuera del campo hasta el edificio donde se encontraban las cámaras de gas, el crematorio y una consulta médica. Con la excusa de realizarle un reconocimiento antes de llevarles al otro campo un médico salía a recibirles y les examinaba la dentadura para ver si llevaban empastes de oro (pues no se podían desaprovechar).

En caso de no llevarlos se les remitía a la habitación de las cámaras de gas con el pretexto de darles una ducha. Si los tenían se les llevaba dentro de la consulta médica. En ella anclado a la pared se encontraba un metro para medir la estatura de los presos, sin embargo tenía una

Corredor (Túnel) de fusilamiento. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

particularidad, una franja abierta a lo largo de todo el metro. La explicación es que al otro lado de la pared donde se encontraba anclado había una habitación donde se encontraba un guardia de la SS. Cuando un preso con empastes de oro llegaba a la consulta se le pedía que se pegara al metro para medir su estatura, el guardia colocaba su pistola a la altura de la nuca del preso desde el otro lado de la pared y disparaba. Así podían extraer el empaste del preso.

9. ABUSOS EN EL CAMPO

Ventana de una celda de aislamiento. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los guardias eran entrenados para la crueldad, a veces sus macabras diversiones eran matar a los prisioneros de la forma que se les ocurriera. Por ejemplo cogían la gorra del preso y la lanzaban a ese perímetro de seguridad mencionado en el inicio del artículo, les ordenaban recogerla. Si desobedecían los guardias les darían un tiro y si obedecían también recibirían un tiro por entrar en el perímetro de seguridad.

Existía el potro de castigo para azotar públicamente a presos. Se obligaba a otros prisioneros a hacerlo contando los azotes en alemán, si se equivocaban al contar debían empezar desde el principio y muchos prisioneros no eran alemanes ni conocían el idioma.

Postes para la garrocha. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Se mantenía a presos en cuclillas y con los brazos hacia delante durante mucho tiempo bajo amenaza si se caían.

“La garrocha”, la horca pública, los experimentos y otros muchos abusos que ya hemos visto, junto con la imposibilidad de escapar, hacen de Sachsenhausen un verdadero campo del terror.

10. HACIA LA “LIBERACIÓN”

Imagen de los barracones. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Ante su inminente derrota y la entrada de los aliados en Alemania, los nazis ordenaron el traslado de presos. Las tropas de las SS dispararon contra aquellos que eran “incapaces de andar”. A la llegada de las tropas soviéticas el campo fue liberado, era 2 de mayo de 1945.

Sin embargo no acabó aquí el horror. Sachsenhausen pasó a ser un campo de concentración soviético usado para represaliar tanto a supuestos colaboradores de los nazis. Esto incluía población civil, funcionarios nazis y antiguos militares y prisioneros de guerra aliados. Muchos prisioneros de guerra soviéticos y otros prisioneros políticos comunistas fueron ejecutados porque supuestamente “habían colaborado con el gobierno nazi y se habían contaminado”. Muchos de estos presos habían aguantado años en el campo esperando a su liberación.

Puerta del barracón. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Ironías de la historia que en el campo figure un enorme monumento con triángulos rojos simbolizando a las víctimas que fueron confinados por causas políticas. Cuando se desmanteló el campo los soviéticos volaron las cámaras de gas y el crematorio para intentar borrar las pruebas que delataban que ellos las habían usado. Gracias a la labor de los que aún hoy estudian el campo se descubrió no sólo su uso sino cuerpos de víctimas identificadas. Como siempre “la historia la escriben los vencedores”.

11. VÍCTIMAS DE SACHSENHAUSEN

Interior del barracón, zona para comer. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

En la época en la que fue utilizado como campo de concentración nazi se calcula que pasaron por él mínimo 200000 prisioneros, de los cuales las organizaciones que lo estudian estiman que 100000 fallecieron en el campo, estimar el número de fallecidos no es tarea fácil cuando no todos se encuentran en las fosas comunes, ya que muchos fueron incinerados. Como dato uno de los presos españoles del campo fue Francisco Largo Caballero.

En definitiva un campo del miedo, un campo del terror que se cobró víctimas de diversa procedencia y creencias. No sólo usado por nazis, también por soviéticos. No sólo judíos, también gitanos, enfermos, presos políticos, presos de guerra, “asociales”, homosexuales, testigos de Jehová, etc. No sólo son un número, también personas con sus ideas, familias, creencias… Una mirada más a uno de los grandes errores que debe avergonzar a la humanidad, un viaje más a la historia.

  • FOTOGRAFÍAS DE JOSÉ ÁNGEL GARCÍA DE LA ROSA. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

El Rey de Reyes. Breve historia de los follis anónimos bizantinos

Historia Numismática

Permítaseme que cuente una historia que escribí para el foro de Denarios.org, pero que seguramente muchos amantes de la Historia y de la numismática no conocerán y creo que merece  la pena.

Anno Domini 969, mucho hacía ya que el imperio construido en torno a la “nueva Roma”, Constantinopla, había tomado el testigo del Imperio Romano de occidente, irremisiblemente perdido. El emperador Nicéforo Focas descansaba en su cama. Poco podía imaginar lo que le deparaba el destino.

Había sido Nicéforo Focas un excelente general, el más victorioso de todos los generales de Romano II, que había reconquistado de Creta, y más tarde Germanicea, Anazarbos, Raban y Duluk. Vencedor de Saif-ad-Dawlah en la batalla de Alepo en 962. El 15 de marzo del año 963 murió el emperador Romano II en plena juventud; el trono había sido heredado por sus dos hijos, Basilio II, de a penas 5 años de edad y Constantino VIII, aún menor, con sólo 3 años. La regencia hubo de recaer en la madre de ambos, Teófano, una mujer bella e inteligente, a la que las circunstancias ponían en una precaria situación. En las calles de Constantinopla, las tropas de Focas –que le habían proclamado emperador en Cesarea el 14 de agosto del año  963- se batían con los soldados que mandaba José Bringas. En tales circunstancias, Teófano ofreció su mano al veterano general; Nicéforo aceptó y su poder quedó legitimado al unirse a la dinastía macedónica, convirtiéndose Focas en emperador y protector de los dos pequeños príncipes.

Aquella noche del 10 de diciembre de 969, su sobrino Juan Tzimiscés, uno de sus generales, detentador como domésticos del mando supremo de oriente, irrumpió en la alcoba imperial junto con un grupo de sus más fieles soldados. El tantas veces victorioso general, emperador de Bizancio, fue cruel y cobardemente asesinado. Seguramente nunca llegó a saber Nicéforo que su esposa -Teófano- le había abandonado y se había convertido en la amante del hijo de su hermana, Juan Tzimiscés.

Proclamado Juan I Tzimiscés emperador, quizás para borrar el recuerdo de su usurpación, se lanzó a una serie de campañas exteriores contra los invasores del imperio, resolviendo genialmente el conflicto con los rusos y anexionándose Bulgaria oriental. No le acompañó en el trono su amante Teófano. El patriarca Polyeuctes se mostró indignado con el crimen de Nicéforo Focas y exigió antes de coronarlo emperador el exilio de Teófano, el castigo de los cómplices del asesinato y la revocación de las leyes de Focas que limitaban las propiedades de los monasterios.

Juan I fue un gobernante prudente, hábil diplomático y gran militar. No pudo cumplir su último sueño, conquistar las tierras perdidas en poder de los árabes, porque el 10 de enero de 976 moría según unos de tifus y, según otros, envenenado por el proedros Basilio, eunuco y tío abuelo de Basilio II y Constantino VIII que, por esas fechas, contaban 18 y 16 años respectivamente y permanecían como ociosos miembros inútiles en la corte de Bizancio.  El eunuco gobernó dictando leyes a su antojo entre 979 y 985, si bien Basilio II se fue distanciando cada vez más de su tío abuelo hasta que en 985, a los 27 años de edad, destapó una conjura de éste junto con Bardas Focas y otros generales. Hizo inmediatamente detener al proedros, confiscó sus bienes y le envió al exilio.

A partir de 985 y hasta 1.025, Basilio II se convierte prácticamente en el único soberano de Bizancio. Su hermano Constantino VIII permaneció siempre asociado al trono, aunque nunca tuvo demasiado interés en los asuntos del estado, prefiriendo la molicie de la corte.

Sirva este breve relato para introducirnos en a época en que fueron acuñadas unas monedas de bronce, que introdujeron una novedad, que suponía romper con una tradición que arrancaba del mismísimo Julio Cesar y que se había cumplido ininterrumpidamente en el monetario de todos los que ocuparon el trono del Imperio Romano, del que Bizancio se consideraba heredero. Nos referimos al llamado follis anónimo. Enseguida explicaremos el cambio, pero antes, un poco más de historia, esta vez, monetaria.

El Imperio romano pasó en cinco siglos de perseguir al Cristianismo y ejecutar a sus principales líderes (Pedro, Pablo…) a convertirlo en la religión oficial del imperio a partir de Justiniano (emperador del 527-565 dC). Existe la creencia de que Constantino el Grande (emperador del 313 al 364 dC) fue el primer emperador cristiano, aunque parece ser que su conversión se demoró hasta poco antes de su muerte. Los tipos monetarios de Constantino incluyen en su primer periodo representaciones de los dioses paganos (Virtus, Marte, Genio del pueblo romano, Sol Invicto…). A partir del 318 dC encontramos su serie de los “Divi”, donde Constantino diviniza al estilo pagano a una serie de emperadores de los que afirmaba descender (a Constancio Cloro, evidentemente, pues era su padre, pero también a Maximiano y a Claudio II el Gótico). Pero el 28 de octubre del año 312 tendría lugar la decisiva batalla de Puente Milvio, que enfrentaría a Constantino con Majencio y que terminaría con el triunfo del primero y la muerte del segundo. Antes de la batalla, según las fuentes cristianas -vid. Eusebio de Cesarea, Vida de Constantino-, Constantino habría tenido una visión, a partir de la cual se obraría su supuesta “conversión” al cristianismo. En esa visión mística, el emperador vio una cruz de luz en el cielo, frente al sol, y el signo del Crismón (formado por las letras griegas Chi – Rho, XP, iniciales de Χριστος) junto con el lema In Hoc Signo vinces, “Con este Signo vencerás”. Ese signo se pintó en todos los escudos de los soldados y la victoria fue aplastante. A partir de ahí, Constantino haría portar a sus soldados el Labarum, estandarte con el monograma, que debió ser un auténtico objeto de culto, pues incluso determinó que 50 soldados de élite lo custodiaran permanentemente. Los reversos SPES PVBLIC y GLORIA EXERCITVS de su monetario muestran el Labarum, pero no fue más allá de ello. Constantino no incluyó otros símbolos cristianos en sus monedas, ni acuñó ninguna con el rostro de Jesús.

Habría que esperar más de tres siglos para ver la imagen del Fundador del cristianismo en una moneda. Fue Justiniano II (emperador entre 685 y 695) quien, haciendo gala de su devoción, colocaría la primera imagen de Cristo en una moneda, concretamente en un sólido (Sear 1248), con la inscripción IhS CRISTOS ReX ReGNANTIYM  y en el reverso la figura del propio emperador llevando una cruz con la inscripción D IVSTINIANVS SERY CHRISTI.

http://www.cngcoins.com/Coin.aspx?CoinID=120506

Pero no sería hasta el reinado de Juan I Tzimiscés, cuando la imagen de Cristo aparecería por primera vez en una moneda de bronce. Además, como apuntamos antes, con una novedad sustancial: la moneda no incluiría imagen o inscripción alguna relativa al emperador. El rey terrenal deja totalmente paso al Rey de Reyes en estos follis, que precisamente por ello, se denominan “anónimos”, pues no se puede determinar al contemplarlos ni el emisor, ni la ceca. Y así, durante más de un siglo, los follis de bronce abandonaron así la costumbre de incluir el rostro y la inscripción del emperador gobernante.

Los anversos de estos follis anónimos muestran el rostro barbado de Cristo, que parece surgir de una cruz rodeada por un halo circular. En sus manos, lleva el libro de los Evangelios.

Los reversos son más variados, siendo el más común el que contiene la leyenda en cuatro líneas IhSUS/ XRISTUS/ bASILEUs/ bASILei (Jesucristo Rey de Reyes).

Se cuentan unos 16 tipos, habiendo sido clasificados a partir de los trabajos de Margaret Thompson (The Atenían Agora II, Princeton, 1954) en una catalogación  alfabética (de la A a la E) y cronológica. Esta es la clasificación que acoge Sear (Bizantine Coins), aunque incluye algunas modificaciones propuestas por Philip Grierson en Dumbarton Oaks Catalogue.

Estas monedas fueron muy abundantes y circularon durante siglos, por lo que numerosos ejemplares han llegado hasta nuestros días. No obstante su abundancia, es relativamente complicado encontrar ejemplares bien conservados, con los rasgos de la cara del Salvador bien definidos y sin demasiada erosión. Esta es la parte más sobresaliente de la moneda y, obviamente, la expuesta a mayores desgastes. Mostramos a continuación algunos ejemplares especialmente bien conservados aparecidos en los últimos años en subastas numismáticas.

Sear 1793 (Clase A 1, variante?)

Atribuido a Juan I Tzimiscés.

Ceca indeterminada. Constantinopla?

Años: 969-976

Peso: 6,38 g. Diámetro: 25 mm

Anverso: Busto de Cristo nimbado, con dos bolas en cada limbo de la cruz, pallium y colobium, llevando el libro de los Evangelios. Alrededor   (+EMMA NOVHA) (Emmanuel), en los lados IC XC (Jesucristo)

Reverso: IhSUS/ XRISTUS/ bASILEU/ bASILe , en cuatro líneas.

Nota: Por el peso y diámetro lo atribuyo a Clase A1, Sear 1793, si bien debiera carecer de adornos en leyenda. Posible Sear 1813, clase A2 de Basilio II ?

Sear 1818 (Clase A3)

Atribuido a Basilio II y Constantino VIII

Ceca indeterminada. Constantinopla?

Año: c. 1020

Peso: 10,47 g. Diámetro: 25 mm

Anverso: Busto de Cristo nimbado, con dos bolas en cada limbo de la cruz, pallium y colobium, llevando el libro de los Evangelios. Alrededor +EMMA NOVHA, en los lados IC (XC)

Reverso: IhSUS/ XRISTUS/ bASILEU/ bASILe , en cuatro líneas.

Nota: Clase A3, atribuido al  finales reinado de Basilio II y principios Constantino VIII, peso coincidente (9-10 g). Grierson (DOC), no distingue la clase A3 de la clase A2.

Sear 1823 (Clase B).

Atribuido a Romano III Argyrus.

Ceca: Constantinopla.

Peso 10,14 g. Diámetro 27 mm. Eje de cuños: 12/6.

Año: 1.028-1034

Anverso: Busto de Cristo nimbado, con cuadrados en cada limbo de la cruz,  en cada cuarto, pallium y colobium, llevando el libro de los evangelios ornamentado con :·: Alrededor EMMANOVA, en los lados IC XC

Reverso: Cruz con bolas en cada extremidad.  Arriba IS XS, debajo bAS – ILE bAS- ILE, en 3 líneas. Cruz con bolas en cada extremidad.

Nota: Este follis anónimo, vendido en la convención de Sevilla de 23/11/2007 por la firma Anciet Delighs de VCoins, pertenece a la clase B de la clasificación de Thompson. Este tipo aparece muy a menudo acuñado sobre anteriores follis de gran tamaño de la clase A2, de ahí la mala calidad de muchos ejemplares. En DOC se asigna al tiempo de Miguel IV  “el Paflagonio”, (1.034-1041).

Sear 1825 (Clase C)

Atribuido a Miguel IV el Paflagonio

Ceca: Constantinopla.

Peso  9,65 gr. Diámetro 24 mm. Eje de cuños: 12/6.

Año: 1.034-1041

Anverso: Figura a 3/4 de Cristo estante de frente, con nimbo y cruz, pallium y colobium, levantando la mano derecha en bendición y en la izquierda los evangelios. IC XC a los lados. EMMANOVHA

Reverso: Cruz preciosa, con una bola en cada extremidad. En los ángulos, IC / XC – NI / KA

Nota: Este ejemplar, adquirido en Ebay USA (Ancient Auction House) tiene la particularidad de que en el anverso no representa el habitual rostro del Salvador, sino un icono al que era muy devota la emperatriz Zoe, esposa de Miguel IV. En el D.O. p. 681-4. este follis de clase C es atribuido a Constantino IX.

Sear 1889 (Clase I)

Este follis es de Nicéforo III, o mejor dicho, atribuido a este emperador.

Ceca: Constantinopla

Peso 4,62 gr. Diámetro 22,5  mm. Eje de cuños: 12/6.

Año: 1.078-1.081

Anverso: Busto de Cristo llevando nimbo crucífero, vestido con pallium y colobium y levantando su mano derecha en señal de bendición y sosteniendo unos evangelios con la izquierda. A izquierda, IC y a derecha XC.

Reverso: Cruz latina con X en el centro y globo y dos bolas en cada extremo. En el campo bajo, a cada lado ornamentos florales. En el campo superior, en cada lado, creciente.

Comprado en Ebay USA (Ancient Auction House), quien lo ofrecía como follis de clase J atribuido a Alexius I. Clarísimo error pues la cruz del reverso de los de clase J está sobre un creciente. D.O. p. 696-9.  A veces este tipo aparece sobreacuñado sobre follis de Miguel VII de tipo Sear 1878.

Sear 1.813 (Clase A2)

Atribuido al reinado conjunto de Basilio II y Constantino VIII

Ceca indeterminada. Constantinopla?

Año: 985 a 1.025 dC

Peso: 18,40 g. Diámetro: 38 mm. Posición de Cuños: 12/6 

Anverso: Busto de Cristo nimbado, con dos bolas en cada limbo de la cruz, pallium y colobium, llevando el libro de los Evangelios. Alrededor +EMMA NOVHA, en los lados IC XC

Reverso: IhSUS/ XRISTUS/ bASILEU/ bASILe , en cuatro líneas.  

Este tipo casi siempre aparece con amplios flanes, de más de 36 mm. Su peso medio, según Sear, es de 15 gr. aunque algunos ejemplares llegan a los 20 gramos. Los ornamentos del reverso, arriba y abajo de la leyenda, son variables, y algunas veces tiene errores en la leyenda (no en este caso).

Copyright de las fotografías: ©José A. García. Todos los derechos reservados.

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