follis

El Rey de Reyes. Breve historia de los follis anónimos bizantinos

Permítaseme que cuente una historia que escribí para el foro de Denarios.org, pero que seguramente muchos amantes de la Historia y de la numismática no conocerán y creo que merece  la pena.

Anno Domini 969, mucho hacía ya que el imperio construido en torno a la “nueva Roma”, Constantinopla, había tomado el testigo del Imperio Romano de occidente, irremisiblemente perdido. El emperador Nicéforo Focas descansaba en su cama. Poco podía imaginar lo que le deparaba el destino.

Había sido Nicéforo Focas un excelente general, el más victorioso de todos los generales de Romano II, que había reconquistado de Creta, y más tarde Germanicea, Anazarbos, Raban y Duluk. Vencedor de Saif-ad-Dawlah en la batalla de Alepo en 962. El 15 de marzo del año 963 murió el emperador Romano II en plena juventud; el trono había sido heredado por sus dos hijos, Basilio II, de a penas 5 años de edad y Constantino VIII, aún menor, con sólo 3 años. La regencia hubo de recaer en la madre de ambos, Teófano, una mujer bella e inteligente, a la que las circunstancias ponían en una precaria situación. En las calles de Constantinopla, las tropas de Focas –que le habían proclamado emperador en Cesarea el 14 de agosto del año  963- se batían con los soldados que mandaba José Bringas. En tales circunstancias, Teófano ofreció su mano al veterano general; Nicéforo aceptó y su poder quedó legitimado al unirse a la dinastía macedónica, convirtiéndose Focas en emperador y protector de los dos pequeños príncipes.

Aquella noche del 10 de diciembre de 969, su sobrino Juan Tzimiscés, uno de sus generales, detentador como domésticos del mando supremo de oriente, irrumpió en la alcoba imperial junto con un grupo de sus más fieles soldados. El tantas veces victorioso general, emperador de Bizancio, fue cruel y cobardemente asesinado. Seguramente nunca llegó a saber Nicéforo que su esposa -Teófano- le había abandonado y se había convertido en la amante del hijo de su hermana, Juan Tzimiscés.

Proclamado Juan I Tzimiscés emperador, quizás para borrar el recuerdo de su usurpación, se lanzó a una serie de campañas exteriores contra los invasores del imperio, resolviendo genialmente el conflicto con los rusos y anexionándose Bulgaria oriental. No le acompañó en el trono su amante Teófano. El patriarca Polyeuctes se mostró indignado con el crimen de Nicéforo Focas y exigió antes de coronarlo emperador el exilio de Teófano, el castigo de los cómplices del asesinato y la revocación de las leyes de Focas que limitaban las propiedades de los monasterios.

Juan I fue un gobernante prudente, hábil diplomático y gran militar. No pudo cumplir su último sueño, conquistar las tierras perdidas en poder de los árabes, porque el 10 de enero de 976 moría según unos de tifus y, según otros, envenenado por el proedros Basilio, eunuco y tío abuelo de Basilio II y Constantino VIII que, por esas fechas, contaban 18 y 16 años respectivamente y permanecían como ociosos miembros inútiles en la corte de Bizancio.  El eunuco gobernó dictando leyes a su antojo entre 979 y 985, si bien Basilio II se fue distanciando cada vez más de su tío abuelo hasta que en 985, a los 27 años de edad, destapó una conjura de éste junto con Bardas Focas y otros generales. Hizo inmediatamente detener al proedros, confiscó sus bienes y le envió al exilio.

A partir de 985 y hasta 1.025, Basilio II se convierte prácticamente en el único soberano de Bizancio. Su hermano Constantino VIII permaneció siempre asociado al trono, aunque nunca tuvo demasiado interés en los asuntos del estado, prefiriendo la molicie de la corte.

Sirva este breve relato para introducirnos en a época en que fueron acuñadas unas monedas de bronce, que introdujeron una novedad, que suponía romper con una tradición que arrancaba del mismísimo Julio Cesar y que se había cumplido ininterrumpidamente en el monetario de todos los que ocuparon el trono del Imperio Romano, del que Bizancio se consideraba heredero. Nos referimos al llamado follis anónimo. Enseguida explicaremos el cambio, pero antes, un poco más de historia, esta vez, monetaria.

El Imperio romano pasó en cinco siglos de perseguir al Cristianismo y ejecutar a sus principales líderes (Pedro, Pablo…) a convertirlo en la religión oficial del imperio a partir de Justiniano (emperador del 527-565 dC). Existe la creencia de que Constantino el Grande (emperador del 313 al 364 dC) fue el primer emperador cristiano, aunque parece ser que su conversión se demoró hasta poco antes de su muerte. Los tipos monetarios de Constantino incluyen en su primer periodo representaciones de los dioses paganos (Virtus, Marte, Genio del pueblo romano, Sol Invicto…). A partir del 318 dC encontramos su serie de los “Divi”, donde Constantino diviniza al estilo pagano a una serie de emperadores de los que afirmaba descender (a Constancio Cloro, evidentemente, pues era su padre, pero también a Maximiano y a Claudio II el Gótico). Pero el 28 de octubre del año 312 tendría lugar la decisiva batalla de Puente Milvio, que enfrentaría a Constantino con Majencio y que terminaría con el triunfo del primero y la muerte del segundo. Antes de la batalla, según las fuentes cristianas -vid. Eusebio de Cesarea, Vida de Constantino-, Constantino habría tenido una visión, a partir de la cual se obraría su supuesta “conversión” al cristianismo. En esa visión mística, el emperador vio una cruz de luz en el cielo, frente al sol, y el signo del Crismón (formado por las letras griegas Chi – Rho, XP, iniciales de Χριστος) junto con el lema In Hoc Signo vinces, “Con este Signo vencerás”. Ese signo se pintó en todos los escudos de los soldados y la victoria fue aplastante. A partir de ahí, Constantino haría portar a sus soldados el Labarum, estandarte con el monograma, que debió ser un auténtico objeto de culto, pues incluso determinó que 50 soldados de élite lo custodiaran permanentemente. Los reversos SPES PVBLIC y GLORIA EXERCITVS de su monetario muestran el Labarum, pero no fue más allá de ello. Constantino no incluyó otros símbolos cristianos en sus monedas, ni acuñó ninguna con el rostro de Jesús.

Habría que esperar más de tres siglos para ver la imagen del Fundador del cristianismo en una moneda. Fue Justiniano II (emperador entre 685 y 695) quien, haciendo gala de su devoción, colocaría la primera imagen de Cristo en una moneda, concretamente en un sólido (Sear 1248), con la inscripción IhS CRISTOS ReX ReGNANTIYM  y en el reverso la figura del propio emperador llevando una cruz con la inscripción D IVSTINIANVS SERY CHRISTI.

http://www.cngcoins.com/Coin.aspx?CoinID=120506

Pero no sería hasta el reinado de Juan I Tzimiscés, cuando la imagen de Cristo aparecería por primera vez en una moneda de bronce. Además, como apuntamos antes, con una novedad sustancial: la moneda no incluiría imagen o inscripción alguna relativa al emperador. El rey terrenal deja totalmente paso al Rey de Reyes en estos follis, que precisamente por ello, se denominan “anónimos”, pues no se puede determinar al contemplarlos ni el emisor, ni la ceca. Y así, durante más de un siglo, los follis de bronce abandonaron así la costumbre de incluir el rostro y la inscripción del emperador gobernante.

Los anversos de estos follis anónimos muestran el rostro barbado de Cristo, que parece surgir de una cruz rodeada por un halo circular. En sus manos, lleva el libro de los Evangelios.

Los reversos son más variados, siendo el más común el que contiene la leyenda en cuatro líneas IhSUS/ XRISTUS/ bASILEUs/ bASILei (Jesucristo Rey de Reyes).

Se cuentan unos 16 tipos, habiendo sido clasificados a partir de los trabajos de Margaret Thompson (The Atenían Agora II, Princeton, 1954) en una catalogación  alfabética (de la A a la E) y cronológica. Esta es la clasificación que acoge Sear (Bizantine Coins), aunque incluye algunas modificaciones propuestas por Philip Grierson en Dumbarton Oaks Catalogue.

Estas monedas fueron muy abundantes y circularon durante siglos, por lo que numerosos ejemplares han llegado hasta nuestros días. No obstante su abundancia, es relativamente complicado encontrar ejemplares bien conservados, con los rasgos de la cara del Salvador bien definidos y sin demasiada erosión. Esta es la parte más sobresaliente de la moneda y, obviamente, la expuesta a mayores desgastes. Mostramos a continuación algunos ejemplares especialmente bien conservados aparecidos en los últimos años en subastas numismáticas.

Sear 1793 (Clase A 1, variante?)

Atribuido a Juan I Tzimiscés.

Ceca indeterminada. Constantinopla?

Años: 969-976

Peso: 6,38 g. Diámetro: 25 mm

Anverso: Busto de Cristo nimbado, con dos bolas en cada limbo de la cruz, pallium y colobium, llevando el libro de los Evangelios. Alrededor   (+EMMA NOVHA) (Emmanuel), en los lados IC XC (Jesucristo)

Reverso: IhSUS/ XRISTUS/ bASILEU/ bASILe , en cuatro líneas.

Nota: Por el peso y diámetro lo atribuyo a Clase A1, Sear 1793, si bien debiera carecer de adornos en leyenda. Posible Sear 1813, clase A2 de Basilio II ?

Sear 1818 (Clase A3)

Atribuido a Basilio II y Constantino VIII

Ceca indeterminada. Constantinopla?

Año: c. 1020

Peso: 10,47 g. Diámetro: 25 mm

Anverso: Busto de Cristo nimbado, con dos bolas en cada limbo de la cruz, pallium y colobium, llevando el libro de los Evangelios. Alrededor +EMMA NOVHA, en los lados IC (XC)

Reverso: IhSUS/ XRISTUS/ bASILEU/ bASILe , en cuatro líneas.

Nota: Clase A3, atribuido al  finales reinado de Basilio II y principios Constantino VIII, peso coincidente (9-10 g). Grierson (DOC), no distingue la clase A3 de la clase A2.

Sear 1823 (Clase B).

Atribuido a Romano III Argyrus.

Ceca: Constantinopla.

Peso 10,14 g. Diámetro 27 mm. Eje de cuños: 12/6.

Año: 1.028-1034

Anverso: Busto de Cristo nimbado, con cuadrados en cada limbo de la cruz,  en cada cuarto, pallium y colobium, llevando el libro de los evangelios ornamentado con :·: Alrededor EMMANOVA, en los lados IC XC

Reverso: Cruz con bolas en cada extremidad.  Arriba IS XS, debajo bAS – ILE bAS- ILE, en 3 líneas. Cruz con bolas en cada extremidad.

Nota: Este follis anónimo, vendido en la convención de Sevilla de 23/11/2007 por la firma Anciet Delighs de VCoins, pertenece a la clase B de la clasificación de Thompson. Este tipo aparece muy a menudo acuñado sobre anteriores follis de gran tamaño de la clase A2, de ahí la mala calidad de muchos ejemplares. En DOC se asigna al tiempo de Miguel IV  “el Paflagonio”, (1.034-1041).

Sear 1825 (Clase C)

Atribuido a Miguel IV el Paflagonio

Ceca: Constantinopla.

Peso  9,65 gr. Diámetro 24 mm. Eje de cuños: 12/6.

Año: 1.034-1041

Anverso: Figura a 3/4 de Cristo estante de frente, con nimbo y cruz, pallium y colobium, levantando la mano derecha en bendición y en la izquierda los evangelios. IC XC a los lados. EMMANOVHA

Reverso: Cruz preciosa, con una bola en cada extremidad. En los ángulos, IC / XC – NI / KA

Nota: Este ejemplar, adquirido en Ebay USA (Ancient Auction House) tiene la particularidad de que en el anverso no representa el habitual rostro del Salvador, sino un icono al que era muy devota la emperatriz Zoe, esposa de Miguel IV. En el D.O. p. 681-4. este follis de clase C es atribuido a Constantino IX.

Sear 1889 (Clase I)

Este follis es de Nicéforo III, o mejor dicho, atribuido a este emperador.

Ceca: Constantinopla

Peso 4,62 gr. Diámetro 22,5  mm. Eje de cuños: 12/6.

Año: 1.078-1.081

Anverso: Busto de Cristo llevando nimbo crucífero, vestido con pallium y colobium y levantando su mano derecha en señal de bendición y sosteniendo unos evangelios con la izquierda. A izquierda, IC y a derecha XC.

Reverso: Cruz latina con X en el centro y globo y dos bolas en cada extremo. En el campo bajo, a cada lado ornamentos florales. En el campo superior, en cada lado, creciente.

Comprado en Ebay USA (Ancient Auction House), quien lo ofrecía como follis de clase J atribuido a Alexius I. Clarísimo error pues la cruz del reverso de los de clase J está sobre un creciente. D.O. p. 696-9.  A veces este tipo aparece sobreacuñado sobre follis de Miguel VII de tipo Sear 1878.

Sear 1.813 (Clase A2)

Atribuido al reinado conjunto de Basilio II y Constantino VIII

Ceca indeterminada. Constantinopla?

Año: 985 a 1.025 dC

Peso: 18,40 g. Diámetro: 38 mm. Posición de Cuños: 12/6 

Anverso: Busto de Cristo nimbado, con dos bolas en cada limbo de la cruz, pallium y colobium, llevando el libro de los Evangelios. Alrededor +EMMA NOVHA, en los lados IC XC

Reverso: IhSUS/ XRISTUS/ bASILEU/ bASILe , en cuatro líneas.  

Este tipo casi siempre aparece con amplios flanes, de más de 36 mm. Su peso medio, según Sear, es de 15 gr. aunque algunos ejemplares llegan a los 20 gramos. Los ornamentos del reverso, arriba y abajo de la leyenda, son variables, y algunas veces tiene errores en la leyenda (no en este caso).

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